Sin Arrepentimiento verdadero y genuino no hay Salvación para tu vida


Mi testimonio..... por Lidia Montoya

17.02.2013 16:05

Sabes, siempre fuiste mi esperanza, mi única razón de vivir, muchas veces desee morir para estar junto a ti, pensaba que si moría podría disfrutar de tu presencia, podría conocerte y conocer ese lugar que escuche de niña llamado “cielo”, ese lugar en donde no hay dolor, ni sufrimiento, donde no hay maldad, donde nadie nos puede dañar y donde tampoco podemos dañar a quienes nos rodean, donde podemos disfrutar de Aquel que es amor, Tu el único que es bueno, El que me amo primero, El que siempre me ha cuidado, El que pensó en mi desde antes que naciera, El que quiere darme una vida abundante, El que le quiere dar un propósito a mi vida.  

Que hermoso y maravilloso eres, Tu que siempre me escuchabas en mis noches de agonía, cuando me sentía tan miserable y vacía, Tu que le dabas descanso a mi corazón cada vez que clamaba a ti.

Hace más de un año una hermosa persona, me hablo de tener una relación personal Contigo, lo que creí entender, y hoy puedo decir, que nunca me imagine que eso podía ser real, es maravilloso entender que no era necesario morir para disfrutar de Tu presencia, el saber que puedo conversar Contigo y no sentir que es un monologo, sino que Tu escuchas todas mis oraciones, y que contestas todas ellas, que el acercarme a ti, me ha hecho conocerme a mi misma, interesarme por mi, amarme como soy, y desear ser la mujer que Tu quieres que sea, esa mujer que creaste con un propósito, y que por culpa del pecado se aparto de ti. Pero una vez mas me muestras tu amor enviando a Tu único hijo Jesús a pagar por mis pecados, es decir, que no solo me creaste, sino que también me compraste. “Soy doblemente tuya”. 
Gracias amado Espíritu Santo por preparar y disponer mi corazón, por revelarme la verdad.
Gracias amado Jesús por ser mi Señor y Salvador.

Gracias amado Padre, por predestinarme, y poder ser llamada Tu hija. 

(1 Juan 5:7; Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.)

Este es mi primer testimonio, el que no he terminado, porque ahora comienzo una aventura en Tu presencia, una aventura sin fin, porque tengo vida eterna en Cristo Jesús, te amo Señor.

—————

Volver